Ahora vamos con Yumi...
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¿Y ahora qué haré?
De seguro ya se dió cuenta de que me gusta. ¡Todo por eso ya no me hablará!. Mientras mi corazón se agita a cada instante. Quisiera poder ver... tal vez le da verguenza que lo vean enamorado de una chica ciega. Está mal. Pero de verdad lo quiero.
Me senté a llorar en medio de mi habitación. O bueno, creo que era el medio.
No quería que se separase de mi. En estos momentos debe estar pensando "Que niña tan idiota me tocó por amiga". Lo sé. Tengo un autoestima bajo. Muy bajo.
¿Cómo lo tendrían ustedes si nunca en su vida se pudieran ver?
Esa desesperación que se tiene de no saber como es tu rostro, como es el rostro de las personas que quieres. Saber como es tu cabello, su color. Que te describan lo hermoso del cielo no es suficiente.
La luz del día, el color del sol. Aunque dicen que lastima los ojos al mirarlo, no me importaría, lo vería... Habría nubes, un cielo azul.
La noche a pesar de sentirse bella. Solo son sensaciones. No hay imágenes.
Quisiera ver las estrellas, ver su brillo. Ver si son realmente como dicen los libros.
Luces que llevan con ellas nuestras esperanzas y sueños. Que tienen diferentes colores. Que a veces se caen del mismo cielo y, si se tiene suerte, alcanzar a tomar una de las caidas.
Sería hermoso poder tener una en mis manos y mirar como brilla.
También quisiera poder ver para conocer a las personas que quiero. Ya conozco sus corazones, pero sus rostros...
Will me ha dicho que Fer es bastante lindo. Quisiera saberlo de verdad.
Me lo han descrito.
Cabello corto y oscuro, piel morena, ojos oscuros, sonrisa linda. Es delgado, un poco alto, de mi estatura. Si no me equivoco, 1,65 o 1,70m.
En eso escucho el telefono.
...
¿Quién podría ser?
Me acerco, cuento los pasos.
1,2,3,4,5,6.
Sostengo el telefono con cierto temor.
-¿si?-
-eh... este... hola...- Es la voz de Fer.
-Hola- le digo un poco fría. Los pensamientos de que de seguro esta por decirme que ya no quiere saber nada de mi me están acechando.
-Estuvo rica la comida de tu mamá... gracias- Dijo un poco pensativo. Se notaba su nerviosismo asi que ni un momento más dudé lo que queria decir.
-Gracias, le diré...- ¡No podía dejar esa frialdad! ¡Pero quiero hacerlo! ¡algo me detiene!
-Oye... te quería decir algo... - ya iba ese momento. Lo sabía.
-Dime-
-Pues... Era sobre... sobre...- Ya no me quedaba duda alguna.
-¿Qué sucede?- le dije para aparentar seguridad. Mi corazón estaba que iba a estallar en cualquier momento.
Todos mis sueños y mi amor se iban a ir abajo en algún momento.
¿Quién iba a querer a una chica ciega y estúpida como yo?
Fer se merecia a alguien mejor.
Alguien que no era yo. Porque aunque compartimos gustos, sé que el no desea alguien que no ve lo que dibuja, decirle si está lindo o no, si se equivocó en algo. El quería de seguro, a alguien que pudiera ver un atardecer a su lado. Que pudiera ver la noche estrellada tomados de la mano.
Yo no podia darle ese gusto.
Con una seguridad que no sé ni de donde salió, tomé el telefóno y antes de que el pudiera pronunciar una palabra, colgué.
Me quedé parada junto a la mesa.
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